Enrique II

Hijo de: Francisco I y Claudia de Francia.

Vida: 1547 - 1559

Casado con: Catalina de Médicis (1533).

Hijos: Francisco II, Elizabeth, Claudia, Luis (muerto joven), Carlos IX, Enrique III, Margarita de Valois, Francisco (muerto joven), Victoria y Juana (mellizas).

Enrique II (1547 - 1559)

Este rey pintoresco en cuanto a la vida que le tocó transitar, bélicamente mal no le fue. Contra España, batalló contra padre e hijo imperiales (Carlos Quinto y Felipe II), sacando buenos resultados: recupera el Artois, varias parroquias fronterizas pero debió renunciar al Milanesado. Y contra Inglaterra su lugarteniente Francisco de Guisa tomó Calais después de siglos ininterrumpidos de dominio inglés e Inglaterra quiso revancha mas no la logró ya que Enrique II y el rey inglés preocupados por el accionar protestante en sus países, firmaron una paz y Calais regresó a manos francesas desde ese entonces hasta el día de hoy.

De esa manera Enrique II se abocó abiertamente a la lucha contra los protestantes bajo la influencia de su querida Diana de Poitiers, el rey promulgó el edicto de Chateaubriant que instaura una represión sistemática contra los hugonotes. No bastóse ese edicto, se anunció otro en el mismo año, 1559, el de Ecouen, aun más riguroso. Enrique II fue el que creó los presidios, la jurisdicción intermedia y las Secretarias del estado.

Su muerte ya estaba predicha por el famoso vidente Nostradamus, en una justa, una lanza se incrustó en el yelmo de oro dándole al ojo mientras celebraba la boda de su hija Elizabeth con el rey Felipe II de España, muriéndose después de 10 días de espantosa agonía. Con su muerte, Francia conocería otra serie de "reyes malditos" a través de sus hijos...

El rey con su consorte: la florentina Catalina de Médicis, mujer maquiavélica e intrigadora quien ordenará la tristemente célebre Matanza de San Bartolomé unos años después.

Personalidad:

Enrique II no era solamente "el caballero de la triste figura" como decía Michelet. Dominado por su amante Diana de Poitiers y ciertos clanes de su corte, no pudo poner más rigor en la política a título personal. A veces la crueldad oscurecía su juicio y eso sobresalió a modo de resumir su reino amen de su afición a las justas. Era también un rey austero en las economías y en su conducta.

Lo predijo Nostradamus: espantosa muerte tuvo Enrique II con el siguiente versículo: "El león joven superará al viejo, / En campo bélico (se le llama asi a la justa), por singular duelo, / En jaula de oro le reventará los ojos, / Dos combates uno, luego morir de muerte cruel".